Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


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La casa de Dora Hoffmann y sus habitantes

"Aprende de memoria tu hambre,
no tendrás otra historia".
Dora Hoffmann

Tus habitantes, grisáceos, ojerosos, desbandados,
se han emparentado con el olvido.
Ningún gajo de aquella arbórea memoria los sujeta.
La casa, esa ínfima y última coraza de la piel, matriz y sueño,
gestación,
reconstruye otras paredes, otros rincones;
reconstruye tu ausencia, humedades y aromas.
Y el silencio, ese enmudecido pájaro, es ahora el que te llora,
el que deposita sus flores del aire, el que día a día,
imperceptiblemente, arma el derrumbe y de él se alimenta.

La casa, hoy, es esa paloma imposible,
ceniza, desabrida migaja, escombro y polvo. Una boca que devora.
Sin embargo sobre la ventana del fondo, junto a tus hortensias,
azul como una lámpara u otro temblor, se ha instalado la tarde.
El balcón se hizo jaula y al anochecer gorjea
y los retratos como planetas u otros ojos, parpadean.

Dora: ayer abrí las siete puertas
que dan acceso al corredor que conduce al jardín
y cada espacio se puso a significar...
El primero dijo de la infancia: mostró tus trenzas y una
desdibujada rayuela.
El segundo abrió la alacena y desparramó un aroma a sopa y torta,

                              ( mezclándose.
El tercero dejó caer sin ruidos un collar de perlas.
El cuarto siguió la verde sinuosa pisada de los gatos.
El quinto agrupó los objetos olvidados por los huéspedes.
El sexto mostró el vacío de la nada.
Y el séptimo y último: dijo de vos y tus poemas
y el hambre y también el silencio, que ahora es esa otra lápida.

Dora: también había un sillón de mimbre y las rodillas de tu
padre

                          ( esperándote.

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SAFO

Ella sabía que quien discute las razones del amor
    discute por sus despojos, éste no sabe de razones.
    Que el amor se vacía cuando comienza a convertirse en promesa.
    Sabía explicar porque duelen de otro modo los engaños en
septiembre
    y toda realidad aunque festiva concluye en lágrimas.
    Que para vivir plenamente hay que perder,
     Perder hasta las ganas de amar.
     Sabía (William Blake lo inmortalizaría siglos después),
     Que quien desea y no obra engendra un sudor amargo, pestilencia.
     Que el amor es irrespetuoso e invencible
      y otras veces sinónimo de condena.
      Que cuando no hay poseedor ni poseída la consumación es
verdadera.
      _( Quién consume a quién: el fuego a la madera o la madera
al                                         
                                                                     
                                       fuego?)-.
      Por eso y por las espuelas de luz del alba,
      Safo, si ellos te acusaron, qué es lo que yo he de perdonar.
      Sólo intentaba protegerte y me hicieron tu cómplice.
      Safo en Lesbos amaré a tu manera.

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Frida Khalo

"Es una cinta de seda
alrededor de una bomba"
André Breton

     Ella es su creación. Un Dalí latinoamericano.
     Reina, hechicera o india tehuana.
     Inexacto límite entre lo onírico y lo real.
     Paisaje de terciopelos, orquídeas y esclavas.
     Mujer azul con bigotes rosáceos.
     Metáfora, símbolo o señal de lo ardiente, sexo, fuego y muerte.

     Ella fue para Diego lo que Dalí fue para Gala:
     Excitación, sudor, sostén y locura.
     Policromada cariátide de un templo griego,
     Mural, tapiz de plumas, vuelo o escultura,
     Joven virgen del thiasos lesbiano o perla gris del Egeo,
     cuna, cama y sepultura.

      Una trenza entre Narciso y los espejos.
      Desgarramiento lila. Oro azul de Coyoacán.
      Volcánico alarido de la imagen femenina.
      Ella es Frida y Frida su creación.
      Tajo, solo tajo. Pieza única de orfebrería.
      Pesada oscura joya precolombina.

© Luis Alberto Salvarezza