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Deséame

Deséame
cuando veas el horizonte demasiado negro
cuando el cauce de tu río se halle seco
porque la vida nos deparará lo bueno.

Deséame
cuando seas presa del desaliento
derrotarás ese enemigo que llevas dentro
y ahuyentaré los fantasmas de tus miedos.

Deséame
cuando estés con el agua que te llega al cuello
cuando quieras escapar un rato del infierno
o en el desierto de la rutina necesites fresco.

Deséame
cuando el calor de tu cuerpo esté en cero
o cuando necesites apagar tu fuego
y quieras que te rodee en un abrazo tierno.

Deséame
cuando estés encerrada dentro de tu cerco
cuando no puedas dormir ni te venza el sueño
cuando no aguantes más el eterno desvelo.

Deséame
y me sentiré cerca tuyo aunque estemos lejos
y enjuagaré tus mejillas con mis besos
y con bellas melodías seré tu concierto.

Deséame
aquí me ves, dispuesto a pagar el precio,
de no soportar más el maldito desprecio.
Aún cuando se hallan cumplido todos tus deseos
deséame... porque yo también te deseo.


El calabozo

Calabozo, calabozo,
experiencia inolvidable,
por algo te llaman "El Pozo"
y me impides que yo hable.
Y yo allí dentro y solo
sigo cantando y cantando
para no volverme loco.
El tiempo sigo esperando
que pase pronto y en tanto
para ir al baño pido permiso
y me dan de comer sopa y guiso.

Calabozo, calabozo,
no sos un lugar hermoso
en tus cuatro paredes habito,
lloro, río, callo y grito.
Meditando, meditando,
preguntándome ¿hasta cuando?
Escribo poesías, mientras tanto
el clima me sigue helando,
esperando y esperando,
que el tiempo pase, volando,
aguardando un largo año.

Calabozo, calabozo,
fuente de tristeza y gozo
brote de alegrías y penas
mientras espero venga mi condena.
Recuerdos que llegan a mi mente,
del pasado, que ya no vuelve,
mientras de sobrevivir trato
debiendo aguantar el maltrato,
afrontando cualquier daño.
Por eso calabozo, te quiero preguntar:
¿Hasta cuando seguirás siendo "mi lugar"?


El laberinto

No encuentro la salida de este laberinto,
no sé adonde ir, solo sigo mi instinto,
si tú sabes como salir yo te sigo,
o sino que alguien me muestre el camino.

No encuentro la salida de este laberinto,
se me hace muy complicado el mecanismo,
sigo al pié de la letra el ejercicio
pero no puedo resolver tanto conflicto.

No conozco un atajo que me acorte el camino,
no entiendo una razón que me explique lo que vivo
no encuentro un método para evadir el destino,
ya ni sé quien soy, ni entiendo porqué existo.

Nadie escucha mi ruego, no se oye mi grito,
no puedo orientarme, ya estoy perdido,
y en vez de ver la salida, solo giro, y giro,
en el mismo centro de este laberinto.

No encuentro el cartel que me advierta del peligro,
no tengo a nadie que me ofrezca un incentivo,
de lo que quiero conseguir nada consigo,
El camino es oscuro, tampoco lo ilumino,

No encuentro la salida de este laberinto
no me deja pensar en paz el nerviosismo,
y en lugar de calma, terrible sismo,
y en mi interior fogoso ahora hace frío.

No encuentro la salida de este laberinto
no me puedo curar de ser de ti un adicto,
ni consigo el remedio para mi corazón herido.
De quien antes recibía amor ahora ni tengo cariño.

 

© Rubén Sada
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