Mondo Kronhela Literatura - Literatura On Line



Elegía a mi padre
A Luis Virgilio Milne

 

¿A quién se le habrá ocurrido decir que ninguna felicidad es completa?

Porque... ¡Yo sí que era feliz!

No cabía bajo los cielos de los cielos ésa, mi felicidad, cuando desandaba lentamente el pasillo central de la iglesia del barrio, vestida de novia.

Yo, del brazo de mi esposo. La señora. La dueña del mundo.

Pero como aquel que dijo lo que dijo, sabía lo que decía, al cumplirse el año de casada, llaman a mi puerta una mañana muy temprano, para decirme: murió su papá.

Así, directamente, sin preámbulos ni contemplaciones.

Frente a mí lo terminante, lo irremediable.

Ni  una despedida, ni un abrazo, ni un beso.

Y por tanto tiempo martilló mi mente y mi corazón, esta frase:

“Papi, no te dije...”

No te dije, cuánto te quería.

No te dije, que tu severidad y tu rigor, me sirvieron, me formaron definitivamente.

No te dije, gracias por mi carrera de maestra, que nunca pude entender cómo hiciste para costeármela.

Papá pobre. Papá sastre.

Siempre encorvado sobre su costura.

Siempre aguja y dedal, para que tu nena pudiera estudiar.

Pero yo sé que la muerte es sólo una puerta que tenemos que cruzar.

Que nada termina. Que todo sigue, aún más bello y mejor.

Entonces, cuando volvamos a vernos, voy a decirte...

Voy a decirte, que ese jovencito que se casó conmigo,

ése, con el que jugabas al fútbol los sábados por la tarde,

ya no es tan jovencito; es un señor canoso, pero sigue siendo el muchacho macanudo que conociste.

Voy a decirte, que tengo tres hijos.

Que la nena tiene una voz preciosa y canta folklore.

Que el nene es nuestro pequeño gran héroe.

El soldado de Malvinas.

El que gracias a Dios regresó ileso y con la rúbrica definitiva de su hombría, labrada bajo las bombas.

Voy a decirte que el más chico, es tan buen jugador de fútbol, como su abuelo.

Y cuando te diga que tengo un nietito, seguramente se quebrará mi voz, al explicarte cómo, toda la dulzura del mundo, puede encerrarse en un mocosito de cinco años.

Voy a decirte tantas cosas...

Voy a decirte, que recién ahora escribo versos. Sí. Recién ahora.

 Papi, volveré a verte, cuando cansen mis pies los mil recodos del camino de años.

O quizás pronto, ahora nomás, al dar vuelta la esquina.

Espérame. No te impacientes.

Ya nos reencontraremos.

Y entonces... voy a decirte...

© Beatriz Milne Rotundo
Imprimir todos los textos

Kronhela Ediciones Argentina - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
ARGENTINA