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Todo el tiempo de los tiempos es poco
Cuando pienso en vos y en mis proyectos.
Entonces mido las horas
Los minutos y los días
Tratando de amoldar el sentimiento
A un espacio inadecuado.
No existe un tiempo para amar
Como no existe un lugar para nosotros
Y existen todos los rincones
Todos los instantes, y ninguno.
Como el viento que cubre los valles
Las montañas, el mar y el desierto
Como el viento que es brisa y huracán y nada...
Como el viento que acaricia y castiga
Que libera, que reprime, que arranca...
Así es el tiempo
Nuestro tiempo de amar
De vivir
Amándonos...
Una tarde apareciste de repente
Como un sol tibio entre la niebla fría
Y me diste tu luz a la distancia
Alumbrando la soledad
Que me envolvía.
Fue tu aureola penetrando mi oscuridad
Hasta cegarla
Y el calor fue fundiendo mi tristeza
Hasta el olvido.
Caminé iluminada de tu amor
Y fuiste abrigo, reparo y comprensión
Y de pronto
La claridad de volvió fuego
Y tu cariño de estrella
Me quemó...
Se calla una garganta con la esquirla cobarde
De cualquier metralla
De algún calibre
De cada emboscada.
Se apaga la huella con la bala asesina
De cualquier uniforme
De alguna trinchera
De cada pelotón.
Se quema la piel con el fuego traicionero
De cualquier artillería
De algún fusilamiento
De cada batallón.
Pero no existe el arma, ni el ingenio
Ni el plan, ni la estrategia
Que pueda dominar
Tu negación
Mi idea
Su constancia
Nuestra memoria...
No hay terror que domine el deseo ferviente
De unir todas las voces,
Las pisadas,
Los caminos,
Las savias
En el río turbulento
De la victoria compartida...
Una luz mortuoria desviste tu deseo frente al mío
Y me alcanza la piel y me brota
Y me alerta y me contengo
Porque sos vos
Y te quiero apenas lo suficiente
Para pedirte que me quieras sin tocarme
Sólo por hoy.
Porque estoy triste y vacía
Como un cuenco del hambre o unos pies descalzos
O una cama sola o un jardín marchito
O una hoja en blanco
De poesías...
Porque te quiero apenas tanto en tan poco tiempo
En ningún instante, en un par de esquelas
En una mirada
En alguna idea...
Porque sos vos
Te pido que me esperes sin soñarme
Sólo por hoy.
Un poco de mí camina las calles del mundo
En ésta tarde de noviembre y aguacero.
Mis oídos escuchan el tumulto amoratado
De las voces babelescas detrás de las banderas
Rojas, verdes, arcoiris, negras...
Mi piel se eriza en la rabia de distancia
Embrutecida de nieblas carceleras
Febriles, solitarias.
Mi canto suma loas al pasar lento
De los héroes imprevistos, de aromas disímiles
Y avatares militantes.
Un poco de mí recorre las pisadas firmes
Los rostros atentos
Las almas vibrantes.
Un poco de mí te imagina y desea
Compatriota del viento
Camarada marchante...
Flamea en mi cielo
La insignia victoriosa de tu olvido
Como una estela incandescente
Que me quema el iris de un recuerdo.
Un blasón de vidas conquistadas
A expensas de halagos y mas que una mentira
Ondea la hombría del engaño
Haciéndole sombra a la inocencia enamorada.
El séquito devoto te levanta
Hundiendo en cada loa un poco más mis esperanzas
Reluce tu adiós
En horizontes solitarios.
Se disuelve en la bruma el amor, como el azúcar
Y se agría el agua, se enturbia
Se enrarece, se transforma
En mi alma vacía de nostalgia...
Labios sabor a menta
Ojos de cuarzo
Piel de canela y sal.
América está desierta
Sus hijos mendigan paz.
Pechos de nadie
Vientre indómito
Pubis de intensidad.
América está sedienta
Sus hijos andan, se van.
Sed amarga
Hiel hirviente
Sangre y piel
Sudor, tempestad.
América está latente
Sus hijos claman airosos...
Verdad
Justicia
Libertad.
Entonces
Que el rojo y el negro y el gris
Sean nuestro pretexto cobarde
Y el estandarte austero
De cada rebelión.
Que no haya etiquetas
De nuestra geografía
Ni titulares ilustres
Para esta comunión.
Que no haya orquesta
Para esta ceremonia
Ni luces ni neones
Coronando la mentira
De nuestro clandestino amor...
No huyas sin una despedida
De chau, nos vemos o hasta luego...
Voy a entender que quieras borrarme
Pero entonces...
Que sea con aviso y el dolor
Bien merecido de un adiós
Pronunciándose a gritos...
© Helena Fernández