|
hay un
mecanismo complejo de describir, a pesar de ser sencillo para utilizarlo: las
diferencias entre las palabras que manipulamos (algo así como su
meta-significado, su ontología, su verdadera carga conceptual). en ellas –y aceptando a posteriori que son
recortes de fonemas, o de imágenes, o de lo que digan al respecto diversas
teorías-, encontramos un grado diferencial, justo en el nivel de la oposición
gráfica; porque de acuerdo a la construcción efectuada, nuestras influenciadoras
grafías esgrimirán… lo
dicho anteriormente puede llegar a parecer cierto, sin embargo, ahora
explicaremos a partir de ello. éste tema
propuesto intenta delatar aquello que por sí mismo esconde, algo así como “los
lugares de la memoria” aceptando
que podemos recorrer el texto con una atención leve, dedujimos inmediatamente
(según otros tipos de teorías) que expresaban algún sentido, irrumpido
momentáneamente. entonces, la incógnita
es reconocer dónde se producen los saltos y las sutiles obviedades producidas
por ellas
si
volvemos a realizar el mismo esfuerzo propuesto en el punteo anterior, tal vez
comencemos a fastidiarnos: un nuevo sentido empieza a espera su solución, a que
llegue “el arreglador”. parece imposible
soportar la inestabilidad del sinsentido; como científicos debemos atropellar
nuestras expectativas y rechazar lo siguiente: las condiciones de pensar desde
la nada descubrirnos
en el desenvolvimiento (palabra que es movimiento, y no espacio), acontece de
modo difuso, si lo comparamos con la manera habitual de perceptar: dinámica y
motor nos llevan al sentido de los grados de variabilidad conjunta. en los desplazamientos dejamos aristas
descriptivas (en forma de estructuras) y las reconocemos artificialmente por su
afección. una analogía que se traslada
del espacio y recorre con el tiempo: tenemos así a nuestra amiga accidental, la
mnemotécnica y los
ejemplos ilustrativos son la historia y la genealogía: allí donde una recorrió
desde lo perceptual (y geográfico), la otra gravita lo literario y se confunde
con lo anecdótico; y si se las interrelacionan, se obtienen los más inesperados
resultados (sociólogos psicoanalistas parecidos a matemáticos
metafísicos) sin
embargo, aún aqueja la grave molestia del sentido: recomenzar es tarea de pocos
y la mayoría la pasa por alta (según el filósofo, por aprendizaje, por técnica,
por ciencia); a esta altura, los rechazos disminuyen, y si no se es demasiado
condescendiente, el sentido está completo a pesar de no aparecer la
solución no nos
atrevimos a violar nuestras propias fuerzas de seguridad, las posibles
obliteraciones de lo común e informativo: desechamos pensar por la desestimada
falacia del absurdo (o la artística manifestación de la
guerra) pusimos
a las palabras en el lugar de lo propio, utilizado públicamente –una especie de
megacorporación capitalista de la subjetividad-, y rechazamos su posible
pesadilla. en otras letras, nos dejamos
subestimar por ellas mismas, y las desdoblamos por conveniencias que tal vez no
vengan al caso alejarnos
de ciertos juegos del lenguaje parece raro: es decir, que lleguemos a la
biblioteca y la bibliotecaria siga hojeando su Proust personal; que funcione sin
funcionar, parecido a prohibido sin prohibir...o al revés mejor todavía: reírnos
y ver a Alicia conversando con conejos y huevos (aunque a manera de especia, de
condimento; no mucho, sin saturar) uno de
los graves problemas de la filosofía siempre fue el de asociarse con actividades
comprometidas por otras causas; nunca se atrevió a buscar su propia asfixia, no
se develó como obstrucción, sino que trabajó fervientemente en la dificultosa
tarea de la comprensión allí en
donde pretendía expandirse artísticamente, extrapolando afecciones, se recubría
como ensayo y dormía a los no entendidos pasando
todas estas actitudes, pretendieron (palabras y filosofías) deshacerse de la
mentira y lo obtuso (por una vieja hermandad con la sabiduría científica); y
abusaron de descabellados sueños que abundan en el universal, el singular, y su
eterno debate con el general y la inducción (hasta quiso que la historia la
defendiera); empero, siempre expulsó a sus poetas, su genuina
poiésis hoy no
pedimos su integración, su replanteo, volver a mirar en forma anacrónica los
destinos y posibles caminos a transitar; simplemente no pedimos, y hasta somos
indiferentes de sus repercusiones: escupimos fuego y transformamos más allá de
las fórmulas propuestas de creación; porque, tal vez, podemos soñar con las
palabras, vegetar con la historia, y predicar con las lunas de la galaxia más
cercana la
crítica parece ser una fuerte educación en la izquierda americana: un trabajo de
reflexión para los futuros años de desarrollo y crecimiento, en el momento
preciso que el viejo continente está cansado y precisa que lo asilen; alguna vez
me contaron de personas anunciando el fin del mundo a viva voz por las calles, y
hoy sólo me cruzo con chicos panfleteando proclamas partidarias: la grasa de los
cerdos llega hasta en el más rico helado porque
está prohibido inventar las respuestas a los porqué, sin fundamentos, mentir
soberanamente (ni siquiera con uso de la parrhesía) así que
esta fue la despedida, el pasaje como arbusto que se repetirá, como gimnasia del
olvido (que no se podrá recordar: la SUBESTIMACIÓN) |
|
©
Marcos Beltrame
Imprimir todos los textos
Kronhela Ediciones
Argentina - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
ARGENTINA