![]()
|
Inventé todas mis formas inventé mi soledad, inventé la noche, las tasas y el aire inventé la materia, inventé el sueño y las sábanas inventé el llanto y todos los dolores inventé la cocina y también el comedor y el gas y el fuego Pero lo inventado se hacía costumbre, se hacía hechizo (ahora pienso que vivo) Inventé la cercanía, la música, los amigos inventé los semáforos y la ley y la norma inventé mis propias manos, mi propio pasado Inventé a mis padres, a mi hermana y todos los conflictos inventé mi imaginación, inventé los inviernos las ciudades, mi silencio Pero lo inventado se hacía costumbre, se hacía hechizo (ahora pienso que vivo) como un cuadro viejo que ya nadie mira él murió como un ahogo como algo simple y rutinario murió de nombre, de sabor, murió del tiempo con una muerte casi liviana y oscura... Y a mí figura angosta y desierta me toca jugar el juego de estar vivo mientras lo frágil recorre su cuerpo Yo debo jugar con palabras invisibles y redondas, con las frases torpes e inútiles sin memoria suficiente para recordar todas las muertes o la muerte toda Pero no puedo Su indescifrable silencio rompe mi niñez su silencio nuevo y adulto, de cosa sin marcar (es el primer silencio de su vida, el primer silencio de su muerte, después vendrán otros silencios, silencios fríos, silencios enormes y buenos, pero el de ahora es un silencio tan áspero y tan pequeño que aún tiene palabra) Él murió como un cuadro viejo que ya nadie mira Y yo cuerpo sin promesa, instrumento del tiempo y de la ausencia Aquí de este lado de la memoria de este lado del frío escribo muerte como un pájaro helado escribo muerte como un idiota que repite lo que no aprendió nunca y nunca aprenderá Escribo muerte y muerte toda y los ojos se llenan de ceniza y él y ellos y nadie responde ¿Qué hago ahora yo con esta muerte encima, con esta muerte sumada? ¿Qué hago ahora aquí? Ya no sé si quiero recordarlo que se vaya tal vez para siempre... Los días nublados pasan no piden nada y sus ojos pierden lentamente el pánico. No se trata de escribir poemas de escribir buenos poemas o de escribir profundos ensayos filosóficos o de pasarse la vida leyendo No se trata de entregar algo ni de padecer o de abarcar ideas, nombres, ciudades o de hipnotizar nuestro ego ni siquiera se trata de gobernar ni de plantar una bandera o de ajustar la culpa de los años no se trata de estudiar detenidamente el comportamiento de las letras ni de encender el velador o de cruzar la tierra a pie No. No se trata de entender Ni de esconder la nostalgia No. Se trata únicamente De no apagarse. Aunque hayan pasado Aunque nunca los veas Los muertos están Están Cuchicheando por adentro de las narices Durmiendo en los rincones Tirados en la mugre de los zócalos Están Los muertos están Aleccionando Construyendo En los baldes de los niños Entre la basura En el lento pestañear de un borracho En la siesta Los muertos están Aunque no están Están Martillando, seduciendo Reescribiendo los libros a cada instante Son los dueños del silencio Los culpables de la historia Son los árbitros del movimiento Están los muertos ahí Allá Justificando la rutina Justificando el mundo Diseminando su mal aliento Escondidos en la fe Escondidos Están los muertos Y sos vos Y soy yo. Algún día juntaré todas las frases todos los impactos algún día seré más despiadado más insolente partiré termómetros de luz colillas de sueño cultivaré el desgano hasta sus últimas consecuencias volveré a mi casa de forma diferente no prenderé la luz por años me arrastraré por los semáforos (entes de lo nocturno) escucharé lo liviano vos te vendrás sin irte las puertas no tendrán lugar seré el plural de una palabra el plural de una nación en cada esquina meditaré por horas qué rumbo tomar quedaré pasto saliva surco estiraré el problema hasta deshacerlo hasta anularlo la incertidumbre será mi ley Todo estará en mi. |
|
©
Maximiliano Riera
Imprimir todos los textos
Kronhela Ediciones
Argentina - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
ARGENTINA