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Formar una memoria que desgaste la razón evidente la exactitud incuestionable de lo que no es sino absurdo espera ansiosa de mentiras paciencia intensa de contradicciones
Agregarse al universo negarlo pedirle a Dios una tarjeta personal entregarle la tuya pisar baldosas hormigas flores
Caminar Correr Volver atrás como un cangrejo Romper la seguridad de un mundo incoherente Soltar la baba la saliva siempre queda Muestro todo aquello que soy como un camaleón colorado que vira a negro después a blanco
Pragmático bicho aquel crecido de la tierra verde también amarilla habitada por gusanos y cajones con cuerpos rosados
Ahora pálidos están observados de reojo por un Dios negro pintado de blanco pensando en este instante en cuan dudoso es el daltonismo de lo claro Los que quedan pretenden generar algunas luces entre el misterio desde el final de la noche en que dormitan cansados esos gestos entre iracundos y decepcionados Cuerpos maltratados por los latigazos fríos que se cobijan en sorbos pequeños que besan las baldosas como piel de durazno que no sueñan ningún sueño soñado mientras un viejo cierra los párpados inclementes del tiempo para soportar las luces de neón Y, cuando sólo quede yo sobre esta tierra húmeda me miraré entre unas hojas quebradas e intentaré que su verde savia no contamine mi fétida carne y brindaré sin compañía por ellos todos nuestros cuerpos |
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Mariano Schuster
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Kronhela Ediciones
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