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Zapatillas
Ensayo sobre la verdad
Es la conciencia la que
genera mi infierno: El recorrido perfecto de la cascada de hipocresía
que hace a mi cuerpo “móvil” (reo); a mis ojos “ver”
(olvidar); a mi conducta “ser-vir”.
Es la conciencia la que
inventa el pecado. Trato de moverme sin que me vea pero es imposible…
¡no tiene ojos! Y sus brazos, largos como la recta más larga, se
extienden hasta alcanzarme, y sus esclavos ya robotizados construyen
mi miedo, y el mundo de repente toma formas ajenas.
Pero cada cosa es ella
y su negación y todas las cosas a la vez. Entonces sobre el camino
de las fórmulas cae la gran alfombra verde, el auténtico carnaval
de ideas libres, el desfile interminable de todo lo que no existe y
solo el inocente pero ferviente deseo de la locura puede llevar hasta
el fin de nuestros días.
Y ahora si…mis ojos lo
pueden todo dibujar. Tus ojos lo pueden todo dibujar. Y pinta.
Pinta colores que no
existen. Y esas imágenes… esas imágenes…
¡Que sean tu voz! ¡Que sean tu grito! ¡Que sean tu miedo!
Sin embargo, en mi
escasa humanidad… Es la conciencia la que genera mi infierno. (Otra
vez).
La catarata de
silogismos golpea su puerta. (La mía). Trae bajo sus brazos los
pesados pilares de la razón. Sus ojos, como cuadrados proyectados a
una tercera dimensión, forman la piedra angular que sostiene la
arquitectónica teoría de la represión. Su nariz, idéntica a la
mitad de un ángulo recto, transforma el aire en oscuras piezas
geométricas que inventan el vicio en la música y el sentido de la
palabra “incoherencia”.
Su aliento es de
sintaxis.
Podría dejar de
escribir y esperar sentado, verla variar en su humor. Podría…podría.
Pero a veces se
confunden, si-. A veces, esta marea con caras de ecuación y dientes
de acero, puede generar un puente con su media hermana, con el ángel
rebelde, con su luz…Puede pasar cualquier tarde de domingo, o cada
23 minutos…
A veces, los tecnócratas
intentan engañarnos, mantenernos fieles y leales. Por eso es
importante que el gigantesco océano, que es uno mismo (o su mitad),
donde existen las puertas, los caminos, las prisiones, etc.…no bañe
nuestras tierras, no imponga nuestros problemas, no invente nuestros
dioses, y se reduzca a lo pleno: a la libertad y al amor.
Te amo en zapatillas.
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