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 Papá
Hay
un sentimiento oculto,
que
vive en mi sangre.
Hay
una luz invisible,
que
me ilumina por dentro.
Hay
paz, en mis raices
más
profundas.
y
quizas... tanta dicha,
y
quizas... tantas penas,
que
jamas las digo.
¡Solo
en los silencios...
de
la vida!
Cuando
me encuentro
realmente
conmigo.
Necesito,
¡gritarle!...
al
mundo, ¡tu nombre!
y
decirte, gracias “papá”
por
la vida y por estar
a
mi lado.
 Carta
al creador 12
de octubre de 1980 dia de las razas
Divino
“CREADOR”, pastor de mis ancestros, hacedor de todo cuanto admiro de
las cosas bellas de la vida,¡vencedor, de la muerte universal!, trascendente
luz en las tinieblas... peregrino de paz para los mundos.
Por
la fe, que has puesto en mi existencia, hoy te envío ¡señor!, mi
humilde carta, para informarte como van las cosas, en el planeta en
que tu amor sembraras. Si me anticipo ¡señor! a tu llegada, no
pienses que favor es lo que pido, agradeciendo estoy tanta bondad y
el paraíso que hemos recibido.
Yo
sé que tu tendrás mas que motivos por esta ausencia que es temor de
olvido, pero quizás te llegue mi mensaje y quieras visitar pronto a
tus hijos.
Si
fuera así ¡señor! te comunico, que si llegas de noche y sin aviso,
habrá una luz prendida en mi ventana y una mesa y calor para tu
arribo.
Mas
no esperes ¡señor!, buena cosecha, por todas las semillas que has
sembrado, muy pocas han sobrevivido, en tu ausencia ¡señor! hay
confusión y no se nutre la fe, ni el optimismo. Pero aun... podrás
salvar las flores su perfume sigue siendo el mismo, también las aves
¡señor! están tan mansas...
¡Apúrate!,
que ya corren peligro. En muchos ríos ya todo acabo, sus cauces corren
vacíos de vida y los peces del mar que sobreviven esperan tu llegada
prometida .Con vergüenza ¡señor! debo admitir que mi especie se
adueño de todo. Su ignorancia violo los continentes y el paraíso
pobló con ambiciones.
Sometiendo
a su instinto la belleza y a las dulces ovejas del rebaño.
Y
perdona ¡señor! que yo me atreva, a prevenirte sobre mis hermanos,
yo no dudo
¡señor!, de tu poder, pero es que ellos nos están diezmando.
Tanto
armamento destruye la vida y hasta se atreven a subir al cielo a
desafiar tu paz y tu reinado. En nombre del dolor de tantas madres
y de los niños que aquí mueren a diario te pido ¡señor! que los
detengas, que no salgan de la tierra los humanos. Al menos señor que
tu justicia, encuentre solución a tanto daño. Y sí acaso,!señor!,
Cuándo tu llegues, mi tiempo de vida se ha acabado, esperaran mis
hijos tu llegada con el mismo amor que he profesado, me despido
¡señor! y con respeto, gracias por tu amor y perdón
por mis pecados.
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