![]()
Lloraste a mares
Y tu cuerpo convirtiose
En sal
Sal de sacramento
Bautismal
De sudor mezclado
Con mi cuerpo
A tu cuerpo
Sal que se disuelve
Entre las sábanas
De espuma
Del mar
Lloraste a mares
Y el mar se evaporó
en tus ojos
de mar,,,de sal
Cuando ella vuelva, y yo me haya marchado
Tal vez me buscará por los viejos caminos
Quizá preguntará a los mutuos amigos
Por el loco poeta, que nunca la ha olvidado
No le digan, ¡Por Dios! No vayan a decirle
De toda mi amargura, de todo mi quebranto
Que estuve por su culpa a punto de morirme
Hundido en mi tristeza, ahogado con mi llanto
Platiquen de otras cosa, ¡Ya ven que es muy sensible!
Si un día se marchó, no lo hizo por herirme
estaba ya cansada, tal vez muy aburrida
ni vayan a culparla de su ingrata partida
de que hizo mil pedazos, mis sueños y mi vida
si acaso no pregunta, no vayan a aludirme
Ustedes ya conocen la historia de mi vida
Ella era mi esperanza, mi lámpara encendida
El credo de mi alma, las alas de mi anhelo
La sangre de mi sangre, la virgen de mi cielo
Llegaba a mis oídos el eco de sus pasos
Como una sonatina vibrando con el viento
Su prístina presencia, el nudo de sus brazos
Fulgían como Soles aquí en mi pensamiento
Mil veces caminamos muy juntos por la arena
De playas solitarias sin un solo testigo
Hicimos mil promesas, de amor y dicha eternas
¿Acaso el tanto amarla merece este castigo?
Hoy todo ha terminado, me ahoga el sentimiento
Mi lámpara encendida cególa cruel el viento
Me falta su presencia, le falta alma a mi cuerpo
Si acaso les pregunta, tan solo díganle. ¡Ha muerto!
Tu Destino, junto con el mío
Fueron escritos en el mismo libro
En el mismo libro y con la misma mano
Tu Destino, junto con el mío
Por la extraña vía de la vida
Cierto día se encontraron
Porque estaba escrito
En las aguas de los mares
Las arenas del desierto
Y en el abismo eterno azul
Tu Destino, junto con el mío
Fueron escritos en el mismo libro
Por la arcana mano
Con que escribe Dios
Porque estaba escrito
Que tu senda y mi senda
Como un solo camino
Se juntaran los dos
Y, cuando muera yo, y cuando mueras tú
En la última página del libro arcano
Quedará una mancha, huella de las lágrimas
De aquel que escribió nuestros Destinos
En el mismo libro y con la misma mano
Con la misma mano, con que escribe Dios
Me levanto sobre la punta de mis pies
Y por encima del velo de la noche
Contemplo la luz del Sol que me deslumbra
Cuelgo los días en el tendedero del tiempo
Y los años colocan sus meses
sobre mis espaldas
¡Mis espaldas! Dos gibas esperando
la carga
para el largo camino de la vida
la vida. Chispazo de luz incandescente
tránsfuga del tiempo en el espacio
El espacio, infinito o corto
Como agonía, o, como beso fugaz
De despedida
Despedida del mundo de los vivos
O de los tontos
Adiós a la vida
Bienvenido el silencio
Muerte, dame la mano
¡Ya estoy contigo!
He cortado la bruna seda de tú lindo pelo
Que en un tiempo acarició tu cintura
Estoy velando tu cuerpo
Que al nacer el nuevo día
Habré de dar sepultura
Tu rostro impávido apunta
Hacía el negro de los cielos
Como buscando las sombras
Como buscando el silencio
Todo es penumbra y mutismo
Los montes se hallan callados
Como en señal de respeto
Hacía la paz de los muertos
Mil pensamientos se agolpan
En mi mente enfebrecida
Porque al irte de mi lado
Contigo se irá mi vida
Mañana cuando comience
El monte, el llano a clarear
Tendré que llevar tu cuerpo
al lugar que ya he escogido
donde te voy a enterrar
está rodeado de flores
y un olmo inmenso y su sombra
por siempre te cubrirán
Y cuando haya concluido
Ésta labor tan infame
Con la seda de tu pelo negro
Trenzaré un hermoso dogal
Y en la rama más alta del olmo
¡Ahí me voy a colgar!
© Anselmo González Madrigal