Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


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Masturbación Hegeliana
(Del libro en preparación: TANTRALIA)

La realidad es absoluta como el Capricho Absoluto
de esa dama más grande que tu lengua
que dice con la suya: «Mírame y no me toques».
Y ella tiene la Razón, siempre la tiene,
porque quiere protegerse
de tus manos, gárficas e históricas,
y se víste con Espíritu, correlona
como ángel sin verbo y sin espada,
y huye de tu aliento,
natural y biológico, sin epistemas.
La mente es una Golfa Universal,
que ni te acerques…
La caprichosa golfa quiere el Todo…
Y no a la estrecha fórmula — «fornico y luego existo».
Ni se orienta al decir: «Tráeme ninfas que parezcan ángeles
y apolíneos demonios de los que llaman jotos,
o sátiros de afródicos complejos»…
Ella lo que quiere es predeciblemente óntico,
aunque se confunda con todo lo ontológico;
ella quiere SER la esencia plena antes de fornicar
y ser los triádicos tiempos que son sobre la cama…
Y tú quieres fornicarla antes de ser
y ser meramente fornicante…
Tú no has pensado aún lo que es universal en su vagina…
Ni todo lo que hay con fértil sabrosura
en cada luna de su útero.
Tu mente individual es semen disgregado,
prebiótico aquelarre,
las sombras de las cuevas
y las esclavitudes fantasmales del eunuco,
sensual y mal lamido...
como quien desova fuera  del cesto del En-Sí eres
y en forma de nueces destrizadas, te resbalas
sobre la cáscara del plátano colgante;
pero abajo de las ramas y las babas,
donde vive la Golfa del Capricho,
y se masturban ambos
con pretensión de Weltgeist, mente-mundo…
¡Ay, quién se la diera de síntesis,
si es que en la fase dialéctica se pudiera acabar el absoluto
y levantarse, en la izquierda del orgasmo,
la golfa con su amante, diciendo somos egos,
brutales y divinos,
amorosos, señeros, futurísticos,
memoria del alfa y de la omega!…
Seguro que devolveríamos el conflicto, sin la tesis…
Y a la necesidad interior de poseerla crecerían,
salpicados de gametos, los óvulos que son estrellas,
los caminos que son senderos siderales…
Y la identidad de lo real con lo pensable
y el proceso de cubrir la golfa, cognitivos.
Con este infinito misterioso que escapa de las manos,
fornico y me masturbo…y deliro con el dictum de la Golfa,
universalmente compensador:
«Lo real es racional y lo racional, realísimo».

© Carlos López Dzur