Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


Volver al Listado de autores
Vida: Árbol Nutricio y Vegetal

Aunque me sienta
fuerte, mañoso, adulto
como piernas que afirman la huyilanga
y maduro como fruta que del árbol cayera
para desenroscarse de Tu Serpiente,
sabia y misteriosa,
soy el hijo histórico que tenía que llegar,
por colectiva alquimia.

No me desconozcas todavía, Madre.
Apenas comprendo si,
por fuero temerario,
díste a mis labios
la manzana de esta separación,
este jugo amargo
con pulpa de soluto y aventura.

No sé si, cuando exploro el horizonte ajeno,
yo te reprocho el veloz ápice
de lengua en camuflaje
(la que abre al espacio como rayo)
para que yo salga a lamer
de esta amargura tan biológicamente entitativa.
(Sapo concho y magro, tienes tristeza de gusano).

Tampoco sé si el hecho
es que me olvido placenteramente
de la madrugada en que fui
oscuro e indefenso en tu placenta.
Con más certeza, supe que fuí
lo que más amaste en la cuna de tus brazos
y, madre, aún asi, te abandoné
y formé este laberinto de historia
que me pierde.

Ahora me palpo tan sediento de tí
y soy mendigo de raíz
con mi pañal de cuita,
con cáscara de otoño,
nostálgico de tiempo
y quiero vincularme a tu tronco, Vida,
como un penacho que aguarda
la defensa de tus frutas prohibidas,
que son tus ojos, Madre, tan veedores,
y geotropismos vigilantes, cuidadores,
cuando pido conexiones con labios
menos humildes que los tuyos.

¡Arbol nutricio, tu amor es soberana fotosíntesis,
y en la humedad nocturna, mis ojos
parecen que son tumba sin luces!
Díme ahora: ¿cómo volver a tus manos?

© Carlos López Dzur