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 Mar
A tu orilla impenitente volveré un día como el poeta, desnudo A tu vientre caminaré para ser bendecido. Y me volveré como Tú, fuerte y misteriosa para retomar los viejos conceptos y sacudirme el muermo que me conduce a Ti. Callarse un momento, dejar pasar el tiempo, los días, los años, la vida. Despojarse de lo accesorio; el reloj, el sombrero, las gafas, el miedo, el amor, la sonrisa, la tristeza. Solo mar, solo locura, solo tiempo, solo certeza, otra vez Otra vez la convicción de tu realidad. Retornar hacia el instante elemental cuando fuimos no más que una esperanza, una posibilidad, un temor, acaso una duda. Ahora volver toda esa nada contra el mar y que sea ella quien la llene, solo así volveremos a entender el misterio profundo que nos empuja a seguir viviendo cada segundo cada vida. Bebo del mar la razón de mis vidas y como el/ella busco incansable una playa donde descansar, sabiendo que cuando la encuentre siempre será la hora de partir.  Cuerpos
Los labios ascienden el uno contra el otro poseídos de impaciencia, buscándose, apretados de dulzura, entre el cuello y el rostro. Consumiéndose la piel en premeditada urgencia se deshace de sus ataduras carnales y ataca, y cede, mostrando implacable su presencia. Cada milímetro de esa piel caliente cobra vida toma decisiones, urde estrategias imposibles para apurar un trago de inmortalidad transida. Desde su boca los amantes edifican y destruyen el universo, ebrios de placer, como viejos dioses revestidos de ese poder infinito que fluye incesante, altivo, desde los cuerpos encendidos de un hombre y una mujer mientras aman. Solo ellos sobrevivirán las caricias y el ritmo. Rito, miedo, amor, sexo, palabras, solo palabras un río de promesas y saliva, de jadeos y besos un espejismo de amor, una canción de esperanza.  Canción para Pilar
Cuál será el dulce albor que transita estos versos para hacer casi comprensibles mis torpes palabras cómo será la feroz energía que riega mis almas que hace otra vez vacío mi adolescente empeño. Ya no cabe esperar más, ya no más juramentos el camino casi infinito de albures sin ventajas extiende sus brazos de confusión y esperanza y me abraza, me confunde y para mi desespero. Ahoga ahora mis gritos de socorro, de anunciada Pasión, por lo no dicho, por todos los silencios Inagotables que cubrieron estas tristes jornadas. Locuras de poeta, extravagantes razones cansadas Adivino ya lo que se oculta entre estos inciertos Rumores de que yo volveré para proteger tus alas. |
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