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Hoy escondí mis garras en un dedal
para no asustar a la normalidad
y me sumí en una leve mediocridad.
Hoy cercené de raíz la contradicción
tratando de ajustarme a la realidad
y no presenté resistencia a la comodidad.
Hoy alimenté con sangre mi particularidad
con la finalidad de reintegrarme a lo ajeno
y teñirme de hombre común en lo externo.
Hoy reclamé a mi bronca extrema discreción
al intentar reflejar lo que no tolero
y mis múltiples sombras en una sola se fundieron.
Hoy no es un día feliz
ya no soy yo,
el sol me ha desheredado.
© Sebastián Galdós