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 El
ida y vuelta
El ida y vuelta que provocaron
tu boca y mi mirada no se ha vuelto a repetir y eso me tiene
preocupado.
Hace tiempo que mi mejilla no
roza tu nariz, eso ya es cosa del pasado. Pero el día en que mi boca
bese tu boca no me arrepentiré ni un segundo todo el tiempo
esperado, y descubriré en ese minuto celestial lo que es
de veras, estar enamorado.  El
odio y el amor
Tu
quieres que te odie y yo no puedo, te amo. Yo quiero odiarte, lo intento,
pero estoy enamorado.
Tu
quieres quererme, pero tu corazón no te lo permite. Tu quieres delvolverme todo lo que
mi alma por ti transmite. Sin
embargo no puedes, tu no sientes nada por mí. Y es bueno que lo sepas, luego no
sentiré nada por ti. De
todos modos, cuando tu des el brazo a torcer quizá empiece a
odiarte. Tal vez para ese entonces ya no
quiera ni nombrarte. Tampoco rogar tu amor para jamás
volver a amarte.  La
miro...
Está dormida y no la puedo despertar. La miro como si fuese la última vez. Y vuelo. No quiero interrumpir sus sueños, pero quiero que forme parte de los míos. La quiero. Sin dudas hay un angel en su rostro que me da paz y me ilumina. Cambia el juego. Sonrío como un estupido al espejo y ahí la veo.
Vuelve a
despretar. Sus ojos se abren y encandilan. Su luz me penetra. Y vuelo.  Muero
por tu amor
No pasaba un buen momento cuando te metiste en mi vida, hoy confieso estoy distinto, tu eres toda mi alegría.
Cuando duermo, cuando estudio pienso en ti de noche y de día, has cambiado aquí mi mundo ya desbordas simpatía. Al mirarte yo me pierdo me das toda tu armonía. Ya te adoro y no lo entiendo, muero por tu amor, Sofía.  Otra
navidad sin ti
Es
navidad y no te tengo, ni a tus ojos, ni a tus gestos, ni
a tu boca no hay encuentro.
Tu en
tu casa y yo en la mía, te recuerdo entre mis
pensamientos. Siento
lo mucho que te necesito, aunque sea por un momento, imagino tu boca, tu sonrisa, me ilusiono y al fin entiendo, que si esta vez estuvieras
conmigo, ya no habría sufrimientos.
Es
navidad y otra vez estoy sin tí, y decir que estoy de festejo es sin dudas una locura, si no te tengo a mi lado, para mí no es noche buena,
sino
la noche de la amargura.
Los
años pasan, las reuniones se desgastan, las cañitas ya no vuelan, y el cielo ya no se viste de
orquesta. Las copas chocan una vez más, y aunque nada me molesta, tu no estás al lado mío tan lejana, tan dispersa, pienso en tu voz desde mi adentro, y ésto ya no es una fiesta. Pero
cuando llegue ese encuentro, en el que toques mi puerta y me
digas lo siento, comprenderé muchas cosas, hasta más de las que debo, entre ellas, haber esperado tanto
este momento, para tenerte a mi lado y poder
decirte te quiero. |