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 Un
número
Una
biblioteca en llamas. Un
último número, De
una única edición poco valorada. Quizás
el mejor libro escrito. Un
autor olvidado. Un
misterio sin fin Su
página 16 Su
capítulo 3 Las
letras son conocidas, No
así el orden de las palabras. El
mundo sigue adelante. Una
biblioteca en llamas. Un
libro perdido para siempre, Y
otro quizás en el Universo.
 Una
torre
Apenas
me acuesto, la veo. Una
inmensa y estoica torre. Irradia
electricidad Que
sólo afecta a un imán, El
que habita entre mis pulmones.
Detrás
se unen cables Que
vienen de las esquinas De
una habitación pálida.
Truenos
y rayos atacan a la noche. Alimentan
el amperímetro narcisista. La
carga se huele en la oscuridad. La
torre sigue sin moverse. Me
es un misterio lo que hay por delante.
Cuando
imito a la luna Y
me muevo sobre el eje, Veo
su mirada calcinada,
Impasible
y vaga. La
nariz que no se inmuta, Recta
y perfecta, Cortando
el viento con precisión.
Quisiera
estar a su altura, Escalarla
como a un monte, E
ir descubriéndola con cada paso. Ver
esos ojos de cerca, Deslizarme
por su frente,
Y
pensar que en cualquier momento, Puedo
caer y tener que empezar de nuevo.
Llegar
al punto más alto, Donde
se desarrolla el misterio. Ser
iluminado por un momento. Redimirme
en el final, Y
morir fulminado por un rayo.
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