Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


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PASEOS POR EL PARQUE

-¿Donde y cuando?, inquirio el joven inquietandose;

-Afuera hay un parque, nos encontramos alli, enseguida, tengo que hablarle de lo aqui ocurrido, seriamente

-Lo sabia, sabia que algo de esto iba a suceder-, respondio el joven, para agregar -¿Me puede decir que es lo que pasa?

-No ahora-, insistio el anciano, -lo espero en el parque.

A partir de ese momento los minutos parecian no transcurir, preso de la ansiedad el joven contaba cada segundo y ello pesaba como una eternidad.

Mientras tanto en el interior de la sala donde se desarrollaba el evento las cosas se complicaban cada vez mas, en contrario de calmarse los animos se agitaban de un modo impensado; nadie en ese preciso instante estaba interesado en el joven, o donde este se encontraba, la preocupacion mayor, no del jurado, no de quienes representaban a los auspiciantes del evento, sino de los custodios, organizadores y encargados de ejercer el control del Congreso (aparentemente esa era la funcion que desempeñaban) la preocupacion mayor, decia, estaba centrada en aplicar el mecanismo adecuado para que las cosas volvieran a la normalidad, en ese momento los presentes se confundian en actitudes diversas, todas indicativas de un clima fuera de control, unos continuaban, y contagiaban con esa actitud al resto, invitando cada vez a un mayor numero de concurrentes adherir a ese modo de celebracion, aplaudian, reian a rabiar, mientras en el mismo grupo, afortunadamente no ocupaban las gradas superiores sino que estaban ubicados en el nivel de butacas proximos al ingreso de la enorme sala, de no ser asi habrian caido, lo cual habria provovocado accidentes que lamentar, aunque no merece la pena caer en hipotesis de hechos que no sucedieron en verdad, por fortuna.

Otros como jadeando se miraban unos a otros imitandose en el modo de batir palmas, a la vez que saltaban sobre las butacas en evidente estado de alteracion o alucinacion. Quienes hasta el momento eran acompañantes de los expositores debieron dejar su funcion para asistir al resto de los organizadores y comenzaron una tarea poco sencilla, uno a uno invitaban a los presentes recobrar la compostura, los tomaban de la mano, intentaban con paciencia y suavidad convencerlos en deponer su actitud, acariciandolos, palmeandoles suavemente la espalda y los hombros, era un espectaculo jamas visto en eventos similares en ediciones anteriores.

Mientras tanto los miembros del jurado parecian inmersos en un acalorado debate, gesticulaban, gritaban, insultaban, algunos lanzaban escupitajos al aire, otros golpes de puno, otros simplemente mientras continuaban con la practica de emitir palabras ofensivas oscilaban en la butaca hacia atras y hacia adelante, como cumpliendo un ritual o presos de una ira jamas antes vista, en modo de comportamiento colectivo en un evento de estas caracteristicas.

A todo ello el anciano habia abandonado las dependencias, y el joven esperaba que pasen los minutos indicados para huir el tambien, tenia algo importante por hablar con la unica persona que permanecio inmovil, atenta y respetuosa ante las argumentaciones alli vertidas.

El joven estaba de pie, oscilaba ansioso de izquierda a derecha, balanceandose, como si estuviese bailando, a la vez que tenia los brazos cruzados sobre su pecho y con sus manos tomaba sus hombros; con la mano derecha se tomaba el hombro izquierdo, y con la mano izquierda se tomaba el hombro derecho; miraba en todas direcciones y esperaba la minima distraccion de los organizadores para darse a la fuga, era este el tiempo de hablar con el anciano, el momento indicado por aquel hombre para saber que estaba ocurriendo.

Cuando salio de aquel ambito de confusion observo al anciano esperandolo bajo uno de los arboles del parque, estaba en ese momento tan alterado el joven que le sucedio, le ocurria de tanto en tanto que mientras cosas se desarrollaban en su entorno, veia siluetas, hechos estos desconectados de los acontecimientos contemporaneos; algunos sin relacion de asociacion inmediata, otros sin relacion de asociacion, ni inmediata ni distante; veia tambien personas, aproximandose velozmente para luego tan vertiginosamente como se avalanzaban sobre él alejarse, provocandole al mismo tiempo un zumbido ensordecedor que lo dejaba aturdido, confundido, reaccionaba atemorizado, lanzaba manotazos al aire en instintiva reaccion defensiva. Les imploraba lo dejasen tranquilo. No tenia respuesta, al menos por el momento para esas alucinaciones. Pasados algunos minutos las olvidaba y ni siquiera buscaba una explicacion.

Se aproximo al anciano que lo observaba tranquilo, mientras le preguntaba: - ¿Como ves hoy el parque?

-Lo veo sombrio, obscuro, es extraño porque ni siquiera esta nublado, ni amenaza de tormenta, y por la hora actual deberia estar iluminado por el sol, pero lo veo de esa manera. Respondio el joven

-Son tus fantasmas, ellos impiden que veas las cosas claramente. Dijo el anciano

-¿Mis fantasmas? Inquirio el joven

-Todos los tenemos, has hablado de dimensiones, tendrias que saber de que se trata, te persiguen, has entrado en terrenos peligrosos, ellos te perseguiran por donde quiera que vayas, pero aqui puedes estar tranquilo, es un lugar seguro.

-¿Quienes me van a perseguir?- pregunto el joven.

-Ellos, no les gusto lo que dijiste, el tema que has tratado y la forma de explicarlo te expone demasiado, son intereses peligrosos, lo tendrias que saber-

-¿Saber que cosa?

-Que el sistema, establecido como esta controla todo, ahora mismo ellos vendran detras nuestro, te invitaran amigablemente acompañarlos, igual a mi, tenemos que aceptar, nos diran que alli dentro estaremos mejor .

-¿Que nos va a pasar?

-Nos meteran en celdas, para ellos es mejor tenernos recluidos y controlados, es el modo en que trabajan para que el sistema no tenga complicaciones, para que las cosas sigan funcionando.

-¿Podemos escapar?

-Ni siquiera intentarlo, cuando tenia mas o menos tu edad pensaba igual, pero luego de dos intentos, luego terminaron por convencerme, es mejor respetar lo que ellos indican sin resistirse.

-Me niego, aparte aqui, en el parque estamos seguros, nadie nos escucha.

-Te aseguro que ahora mismo estan detras nuestro, al menos tres de ellos.

-¿Porque tres?

-Porque es el numero elegido, no les gusta la paridad

-¿Porque?

-Todavia tienes muchas cosas que aprender, mientras tanto te sugiero, cuando estemos recluidos, cada uno en su celda , tenemos una forma de estar comunicados.

-¿Cual es?

-Las paredes, la pared de la izquierda de mi celda es la pared derecha de la tuya, si necesitas comunicarte, das tres golpes contra la pared y yo te respondere, de ese modo sabremos que el otro intenta comunicarse.

-¿Y despues?- pregunto el joven.

El dialogo se interrumpio bruscamente, el joven observo una de las sombras acercarsele, luego el zumbido taladrandole los oidos, despues otra sombra, dio dos manotazos al aire, escondio la cabeza entre sus brazos, agachandose, pegando el menton contra su pecho, gritando, sollozando. Dos segundos mas tarde tres personas se acercaron adonde estaban, una de ellas tomo al anciano del brazo, otras dos tomaron al joven, una de cada brazo, el joven pregunto:

- ¿Adonde nos llevan?

Uno de ellos, sonriendo respondio:- Los llevamos a un lugar donde van a estar tranquilos, y si se mantienen asi nadie va a tener problemas.

Recordo inmediatamente las palabras que le habia dicho el anciano, hacia el dirigio la mirada y este le dijo:

Te lo dije...solamente recuerda, pared derecha, estaremos comunicados.

El joven respondio: -¿Estar comunicados?, nos separara una pared

El viejo anadio:- donde existe un vinculo afectivo honrado y sincero, no hay barreras temporales o fisicas que impidan su concresion.

 

CLAUSTROS PARA LA REFLEXION

 

-¿Adonde me llevan y para que?; pregunto el joven con tranquilidad a sus acompañantes.

-A un lugar, podemos llamarlo claustro. Respondio una de las personas.

-¿Que hago alli?- continuo preguntando.

-Lo de siempre. Respondio

-¿Lo de siempre?, eso significa que ya estuve alli.

-¿Como, un cientifico de mente tan brillante no recuerda donde encontro tanto saber?

-Creo que si, pero en verdad no lo se. Respondio el joven

-Alli tendras tiempo para pensar, a ti que tanto te gusta.

-¿Pensar, en que pensar?.Pregunto el joven con ingenuidad.

-Pensar por ejemplo en como te has comportado hoy, en las cosas que dijiste, en porque te escapaste, en que vas a hacer mañana, tienes muchas cosas para pensar, y si prefieres, tienes libros, puedes leer, a ti que tanto te gusta, puedes estudiar, puedes dormir, prohibido gritar.

El joven recordo nuevamente las palabras del anciano, dirigio la mirada hacia este antes que lo encierren en su celda y el anciano lo miro como asintiendo.

Una vez dentro de la celda comenzo a escudriñar cada espacio, que no era generoso especificamente. Eran cuatro paredes, simetricas, una pequeña ventana en la parte superior de la pared ubicada frente a la puerta, una cama contra la pared de la derecha, una pequeña mesa, de formato rectangular, una silla y sobre la mesa un libro, decidio reposar para hacer nada, ¡aquello de pensar podian guardarselo ya saben donde sus custodios!, el no queria hacer nada, ni siquiera pensar.

Por otra parte se sentia defraudado, que haria a partir de este momento, estaria solo; ¿Por cuanto tiempo?, recordo que la pared derecha de la habitacion le permitiria comunicarse con el anciano, pero se le presentaba un problema, la pared derecha ubicado èl en que posicion, porque si se trataba del modo en que observaba la habitacion una vez arribado la pared derecha era aquella contra la cual estaba apoyada la mesa, frente a la puerta de acceso, que por otra parte era la unica puerta, incluso para salir. Pero si se ubicaba mirando la puerta, la derecha estaba precisamente en el lugar opuesto, era la pared contra la cual estaba ubicada la cama. ¡Todo un problema!, penso.

Pasaron algunos minutos y luego razono:... si atino a la pared adecuada todo bien, me comunico con el viejo (habia dejado de pensar en el como “anciano”, ya tenian suficiente confianza como para decirle “viejo”, amistosa y respetuosamente, claro esta), pero si equivoco la pared, estaria delatandome ante los miembros del sistema, y no es cuestion de actuar bruscamente y por culpa de ello quedar en evidencia, debo ser mas inteligente que nunca antes, actuar con sutileza y en todo caso darme tiempo y darle tiempo a mi amigo para que ambos podamos saber cual es la pared derecha de la que estamos hablando, si nadie se da cuenta bien, penso, pero si nos descubren... mientras este aqui nadie me hara nada, ellos me encierran para tenerme controlado, para tenernos controlados.

Comenzo entonces a reir, primero suavemente, luego con mayor intensidad, mientras se decia:- “Esos imbeciles me dan espacio para pensar, no saben lo peligroso que puede resultarles el hecho que yo cuente con esa posibilidad, ahora con tiempo y sin nadie que me moleste puedo deducir, sin problemas, cual es la pared adecuada para comunicarme con “el”; continuaba riendo de sus custodios, “ piensan que recluyendo a una persona la tienen controlada se dijo, que aislandola habran de limitarla, y cada vez reia con mayor intensidad, y luego gritando, mientras miraba hacia la puerta, dijo: ¡Mientras no controlen la mente, la persona sigue siendo libre imbeciles!, y hecho a reir con tanta fuerza que sus carcajadas recorrian todos los corredores del edificio.

Afuera del claustro donde estaba alojado una persona le decia a la otra:

- Por lo menos ahora rie, se tranquilizara sin darnos trabajo.

Mientras tanto, dentro de su habitacion,claustro, celda o como se quiera llamar, cuando el joven inentaba conciliar el sueño, aquellas imagenes que lo atormentaban se desplazaban vertiginosas por todo el modesto espacio disponible, sombras amenazadoras que intentaban perturbar; comenzo a dar golpes al aire, no queria hablar si lo hiciera alertaria a sus captores y estos le habian advertido sobre metodos que no deseaba experimentar, para mitigar los efectos de aquellos “fantasmas”. Se sentia terriblemente solo, sin nadie que lo asista o acompañe, en esas circunstancias fue la salvacion escuchar tres golpes justo en la pared ubicada al lado de la cama sobre la cual estaba descansando, o mejor dicho agotandose en angustiosa lucha contra tan terribles enemigos; penso rapidamente, “es el viejo,es el viejo”, el joven respondio con tres golpes, era el codigo establecido, se sabia acompañado, sin amenazas, y magicamente “sin fantasmas”, dio otros tres golpes, ahora podia dormir tranquilo. Alguien en los extramuros de su circunstancial universo de perturbaciones fantasmales estaba dispuesto a brindarle auxilio, atento a los acontecimientos que perturbaran su descanso.

© Sergio Clerici