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-¿Donde y cuando?, inquirio el joven
inquietandose;
-Afuera hay un parque, nos
encontramos alli, enseguida, tengo que hablarle de lo aqui ocurrido, seriamente
-Lo sabia, sabia que algo de esto iba
a suceder-, respondio el joven, para agregar -¿Me puede decir que es lo que
pasa?
-No ahora-, insistio el anciano, -lo
espero en el parque.
A partir de ese momento los minutos
parecian no transcurir, preso de la ansiedad el joven contaba cada segundo y
ello pesaba como una eternidad.
Mientras tanto en el interior de la
sala donde se desarrollaba el evento las cosas se complicaban cada vez mas, en
contrario de calmarse los animos se agitaban de un modo impensado; nadie en ese
preciso instante estaba interesado en el joven, o donde este se encontraba, la
preocupacion mayor, no del jurado, no de quienes representaban a los
auspiciantes del evento, sino de los custodios, organizadores y encargados de
ejercer el control del Congreso (aparentemente esa era la funcion que
desempeñaban) la preocupacion mayor, decia, estaba centrada en aplicar el mecanismo
adecuado para que las cosas volvieran a la normalidad, en ese momento los
presentes se confundian en actitudes diversas, todas indicativas de un clima
fuera de control, unos continuaban, y contagiaban con esa actitud al resto,
invitando cada vez a un mayor numero de concurrentes adherir a ese modo de
celebracion, aplaudian, reian a rabiar, mientras en el mismo grupo, afortunadamente
no ocupaban las gradas superiores sino que estaban ubicados en el nivel de butacas
proximos al ingreso de la enorme sala, de no ser asi habrian caido, lo cual habria
provovocado accidentes que lamentar, aunque no merece la pena caer en hipotesis
de hechos que no sucedieron en verdad, por fortuna.
Otros como jadeando se miraban unos a
otros imitandose en el modo de batir palmas, a la vez que saltaban sobre las
butacas en evidente estado de alteracion o alucinacion. Quienes hasta el momento
eran acompañantes de los expositores debieron dejar su funcion para asistir al
resto de los organizadores y comenzaron una tarea poco sencilla, uno a uno
invitaban a los presentes recobrar la compostura, los tomaban de la mano,
intentaban con paciencia y suavidad convencerlos en deponer su actitud,
acariciandolos, palmeandoles suavemente la espalda y los hombros, era un
espectaculo jamas visto en eventos similares en ediciones anteriores.
Mientras tanto los miembros del
jurado parecian inmersos en un acalorado debate, gesticulaban, gritaban,
insultaban, algunos lanzaban escupitajos al aire, otros golpes de puno, otros
simplemente mientras continuaban con la practica de emitir palabras ofensivas
oscilaban en la butaca hacia atras y hacia adelante, como cumpliendo un ritual
o presos de una ira jamas antes vista, en modo de comportamiento colectivo en
un evento de estas caracteristicas.
A todo ello el anciano habia
abandonado las dependencias, y el joven esperaba que pasen los minutos
indicados para huir el tambien, tenia algo importante por hablar con la unica
persona que permanecio inmovil, atenta y respetuosa ante las argumentaciones
alli vertidas.
El joven estaba de pie, oscilaba ansioso
de izquierda a derecha, balanceandose, como si estuviese bailando, a la vez que
tenia los brazos cruzados sobre su pecho y con sus manos tomaba sus hombros;
con la mano derecha se tomaba el hombro izquierdo, y con la mano izquierda se
tomaba el hombro derecho; miraba en todas direcciones y esperaba la minima
distraccion de los organizadores para darse a la fuga, era este el tiempo de
hablar con el anciano, el momento indicado por aquel hombre para saber que
estaba ocurriendo.
Cuando salio de aquel ambito de
confusion observo al anciano esperandolo bajo uno de los arboles del parque,
estaba en ese momento tan alterado el joven que le sucedio, le ocurria de tanto
en tanto que mientras cosas se desarrollaban en su entorno, veia siluetas,
hechos estos desconectados de los acontecimientos contemporaneos; algunos sin
relacion de asociacion inmediata, otros sin relacion de asociacion, ni
inmediata ni distante; veia tambien personas, aproximandose velozmente para
luego tan vertiginosamente como se avalanzaban sobre él alejarse, provocandole
al mismo tiempo un zumbido ensordecedor que lo dejaba aturdido, confundido,
reaccionaba atemorizado, lanzaba manotazos al aire en instintiva reaccion
defensiva. Les imploraba lo dejasen tranquilo. No tenia respuesta, al menos por
el momento para esas alucinaciones. Pasados algunos minutos las olvidaba y ni
siquiera buscaba una explicacion.
Se aproximo al anciano que lo
observaba tranquilo, mientras le preguntaba: - ¿Como ves hoy el parque?
-Lo veo sombrio, obscuro, es extraño
porque ni siquiera esta nublado, ni amenaza de tormenta, y por la hora actual
deberia estar iluminado por el sol, pero lo veo de esa manera. Respondio el
joven
-Son tus fantasmas, ellos impiden que
veas las cosas claramente. Dijo el anciano
-¿Mis fantasmas? Inquirio el joven
-Todos los tenemos, has hablado de
dimensiones, tendrias que saber de que se trata, te persiguen, has entrado en
terrenos peligrosos, ellos te perseguiran por donde quiera que vayas, pero aqui
puedes estar tranquilo, es un lugar seguro.
-¿Quienes me van a perseguir?-
pregunto el joven.
-Ellos, no les gusto lo que dijiste,
el tema que has tratado y la forma de explicarlo te expone demasiado, son
intereses peligrosos, lo tendrias que saber-
-¿Saber que cosa?
-Que el sistema, establecido como
esta controla todo, ahora mismo ellos vendran detras nuestro, te invitaran
amigablemente acompañarlos, igual a mi, tenemos que aceptar, nos diran que alli
dentro estaremos mejor .
-¿Que nos va a pasar?
-Nos meteran en celdas, para ellos es
mejor tenernos recluidos y controlados, es el modo en que trabajan para que el
sistema no tenga complicaciones, para que las cosas sigan funcionando.
-¿Podemos escapar?
-Ni siquiera intentarlo, cuando tenia
mas o menos tu edad pensaba igual, pero luego de dos intentos, luego terminaron
por convencerme, es mejor respetar lo que ellos indican sin resistirse.
-Me niego, aparte aqui, en el parque
estamos seguros, nadie nos escucha.
-Te aseguro que ahora mismo estan
detras nuestro, al menos tres de ellos.
-¿Porque tres?
-Porque es el numero elegido, no les
gusta la paridad
-¿Porque?
-Todavia tienes muchas cosas que
aprender, mientras tanto te sugiero, cuando estemos recluidos, cada uno en su
celda , tenemos una forma de estar comunicados.
-¿Cual es?
-Las paredes, la pared de la
izquierda de mi celda es la pared derecha de la tuya, si necesitas comunicarte,
das tres golpes contra la pared y yo te respondere, de ese modo sabremos que el
otro intenta comunicarse.
-¿Y despues?- pregunto el joven.
El dialogo se interrumpio
bruscamente, el joven observo una de las sombras acercarsele, luego el zumbido
taladrandole los oidos, despues otra sombra, dio dos manotazos al aire,
escondio la cabeza entre sus brazos, agachandose, pegando el menton contra su
pecho, gritando, sollozando. Dos segundos mas tarde tres personas se acercaron
adonde estaban, una de ellas tomo al anciano del brazo, otras dos tomaron al
joven, una de cada brazo, el joven pregunto:
- ¿Adonde nos llevan?
Uno de ellos, sonriendo respondio:-
Los llevamos a un lugar donde van a estar tranquilos, y si se mantienen asi
nadie va a tener problemas.
Recordo inmediatamente las palabras
que le habia dicho el anciano, hacia el dirigio la mirada y este le dijo:
Te lo dije...solamente recuerda,
pared derecha, estaremos comunicados.
El joven respondio: -¿Estar
comunicados?, nos separara una pared
El viejo anadio:- donde existe un
vinculo afectivo honrado y sincero, no hay barreras temporales o fisicas que
impidan su concresion.
CLAUSTROS PARA LA REFLEXION
-¿Adonde me llevan y para que?;
pregunto el joven con tranquilidad a sus acompañantes.
-A un lugar, podemos llamarlo
claustro. Respondio una de las personas.
-¿Que hago alli?- continuo
preguntando.
-Lo de siempre. Respondio
-¿Lo de siempre?, eso significa que
ya estuve alli.
-¿Como, un cientifico de mente tan
brillante no recuerda donde encontro tanto saber?
-Creo que si, pero en verdad no lo
se. Respondio el joven
-Alli tendras tiempo para pensar, a
ti que tanto te gusta.
-¿Pensar, en que pensar?.Pregunto el
joven con ingenuidad.
-Pensar por ejemplo en como te has
comportado hoy, en las cosas que dijiste, en porque te escapaste, en que vas a
hacer mañana, tienes muchas cosas para pensar, y si prefieres, tienes libros,
puedes leer, a ti que tanto te gusta, puedes estudiar, puedes dormir, prohibido
gritar.
El joven recordo nuevamente las
palabras del anciano, dirigio la mirada hacia este antes que lo encierren en su
celda y el anciano lo miro como asintiendo.
Una vez dentro de la celda comenzo a
escudriñar cada espacio, que no era generoso especificamente. Eran cuatro
paredes, simetricas, una pequeña ventana en la parte superior de la pared ubicada
frente a la puerta, una cama contra la pared de la derecha, una pequeña mesa,
de formato rectangular, una silla y sobre la mesa un libro, decidio reposar
para hacer nada, ¡aquello de pensar podian guardarselo ya saben donde sus
custodios!, el no queria hacer nada, ni siquiera pensar.
Por otra parte se sentia defraudado,
que haria a partir de este momento, estaria solo; ¿Por cuanto tiempo?, recordo
que la pared derecha de la habitacion le permitiria comunicarse con el anciano,
pero se le presentaba un problema, la pared derecha ubicado èl en que posicion,
porque si se trataba del modo en que observaba la habitacion una vez arribado
la pared derecha era aquella contra la cual estaba apoyada la mesa, frente a la
puerta de acceso, que por otra parte era la unica puerta, incluso para salir.
Pero si se ubicaba mirando la puerta, la derecha estaba precisamente en el
lugar opuesto, era la pared contra la cual estaba ubicada la cama. ¡Todo un
problema!, penso.
Pasaron algunos minutos y luego
razono:... si atino a la pared adecuada todo bien, me comunico con el viejo
(habia dejado de pensar en el como “anciano”, ya tenian suficiente confianza
como para decirle “viejo”, amistosa y respetuosamente, claro esta), pero si
equivoco la pared, estaria delatandome ante los miembros del sistema, y no es
cuestion de actuar bruscamente y por culpa de ello quedar en evidencia, debo
ser mas inteligente que nunca antes, actuar con sutileza y en todo caso darme
tiempo y darle tiempo a mi amigo para que ambos podamos saber cual es la pared
derecha de la que estamos hablando, si nadie se da cuenta bien, penso, pero si
nos descubren... mientras este aqui nadie me hara nada, ellos me encierran para
tenerme controlado, para tenernos controlados.
Comenzo entonces a reir, primero
suavemente, luego con mayor intensidad, mientras se decia:- “Esos imbeciles me
dan espacio para pensar, no saben lo peligroso que puede resultarles el hecho
que yo cuente con esa posibilidad, ahora con tiempo y sin nadie que me moleste
puedo deducir, sin problemas, cual es la pared adecuada para comunicarme con
“el”; continuaba riendo de sus custodios, “ piensan que recluyendo a una
persona la tienen controlada se dijo, que aislandola habran de limitarla, y
cada vez reia con mayor intensidad, y luego gritando, mientras miraba hacia la
puerta, dijo: ¡Mientras no controlen la mente, la persona sigue siendo libre
imbeciles!, y hecho a reir con tanta fuerza que sus carcajadas recorrian todos
los corredores del edificio.
Afuera del claustro donde estaba
alojado una persona le decia a la otra:
- Por lo menos ahora rie, se
tranquilizara sin darnos trabajo.
Mientras tanto, dentro de su habitacion,claustro, celda o como se quiera llamar, cuando el joven inentaba conciliar el sueño, aquellas imagenes que lo atormentaban se desplazaban vertiginosas por todo el modesto espacio disponible, sombras amenazadoras que intentaban perturbar; comenzo a dar golpes al aire, no queria hablar si lo hiciera alertaria a sus captores y estos le habian advertido sobre metodos que no deseaba experimentar, para mitigar los efectos de aquellos “fantasmas”. Se sentia terriblemente solo, sin nadie que lo asista o acompañe, en esas circunstancias fue la salvacion escuchar tres golpes justo en la pared ubicada al lado de la cama sobre la cual estaba descansando, o mejor dicho agotandose en angustiosa lucha contra tan terribles enemigos; penso rapidamente, “es el viejo,es el viejo”, el joven respondio con tres golpes, era el codigo establecido, se sabia acompañado, sin amenazas, y magicamente “sin fantasmas”, dio otros tres golpes, ahora podia dormir tranquilo. Alguien en los extramuros de su circunstancial universo de perturbaciones fantasmales estaba dispuesto a brindarle auxilio, atento a los acontecimientos que perturbaran su descanso.
© Sergio Clerici