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Si yo pudiera te hiciera ser:
La
reina del mundo,
para que todos tuvieran que
rendirse ante tu tierna sonrisa.
La
dueña de las aguas del mar,
para que todo el
que lo cruce necesite tu bendición.
La
estrella más brillante,
para que cada noche
en el cielo haya una fiesta, tan solo para agradecer tu luz.
La
rosa más bella,
para que cada mañana todos
te admiraran y les dieran gracias a Dios por tanta belleza
La
melodia más hermosa,
para que al escucharte
no faltasen motivos para sonreir y ser feliz.
La
cálida brisa,
para que arrastre las penas que
día a día nos afligen.
Todo esto y más quisiera que fueras, más no puedo sino pedirle a Dios:
Que te de
la tranquilidad, paz y serenidad necesarias
para
que triunfes en tus propósitos.
Que muestre para tí el mejor sendero y los mejores caminos.
Que
te haga feliz y te llene de amor, y que siendo así
llenes
de alegría a quienes te rodean.
Y sólo me queda decirte que si existe un lugar:
Donde eres
la reina, la dueña, la estrella, y todo lo que te imagines poder ser,
un
lugar que no es tan grande como la tierra ni tan inmenso como el mar
pero
que tiene mucho más amor del que te puedas imaginar,
y
tú que tienes la llave puedes entrar allí cuando quieras
y
quedarte así en mi corazón.
© Francisco P. Quezada Brito