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A LA FLOR DEL OLVIDO
Te canté como si fueses mi musa,
Te seguí los pasos como lapa,
Conmigo te encontrabas confusa,
Pero de mi camino eras el mapa.
Mil veces te quise a mi lado,
Mil veces busqué tu cariño,
Pero me habías olvidado,
Y yo me comportaba como un niño.
Un abrazo perseguí o su intento,
Un roce, un guiño, una mirada,
Para mí eres todo lo que siento
Y quisiera tenerte como amada.
Mi luz eras tú, mi lucero,
Mi sed eras tú, y mi agua,
Y quise ser un caballero
Y no pretender tu enagua.
Mil veces quise acariciarte,
Con creces quise amarte,
Para ti parecía yo de Marte
Y no había forma de interesarte.
ARROBA ODA
Internautas adictos quedan invictos,
Arroba punto com, punto de reunión,
Tras del e-mail un golpe de corazón,
Tal vez tenga de contactar ocasión.
En la red todo es posible,
Un sueño puede ser admisible,
Tu fantasía sería asumible,
Sólo hay que intentar contactar.
Internautas a la caza de un amigo,
Sigue intentando, yo estaré contigo,
Aunque abandones yo aun sigo.
ÁRBOL HERIDO
Un árbol herido por un hacha
Lloraba por la grieta abierta,
Fue un gamberro de mala facha,
Es vil quien así se divierta.
Ese árbol fue refugio de mil juegos,
Compañero de besos y compromisos,
Sostén de risas y desapegos,
Cómplice de sueños y grandes visos.
Acampadas se instalaron a su lado,
Juegos pueriles fueron su centro,
Y mil flores crecían a tu lado,
Al refugio de la vitalidad que llevabas dentro.
Tal vez mañana solamente seas leña,
O madera con la que construir mesas,
Hoy todavía a la tierra besas
Con tu tronco esbelto y tu copa pequeña.
Quisiera estar a tu lado cada día,
Para protegerte del mundo y el progreso,
El monte está en decadente proceso
Pero tras de cada hiedra algo de ti había.
ESTRELLAS BORACES
Mil estrellas inviernan en la noche,
Luces pálidas que acuestan mil sueños,
Detrás de ellas se abrigan mil empeños,
Son de luz y destellos un derroche.
Cuando duerme mi niño ellas le vigilan,
Cuando se levanta ya se han marchado,
Un collar de perlas en el cielo enfilan,
Regalo de un lucero enamorado.
Quise no dormir y contarlas a todas,
Pero contando estrellas me quedé dormido,
Son las lágrimas del coloso de Rodas
Que fue por el amor de una mujer perseguido.
Dice el verso que cada cual tiene su estrella,
Ellas marcan de nuestra vida el destino,
Dejan para los navegantes como estela su huella,
Son también para el peregrino luz del camino.
Dime tu nombre estrella mía,
Que cantaré en mis versos tus destellos
Y serás inspiración de mi poesía.
ODA DE OTOÑO
Ya es otoño y la brisa recorre las calles,
Mil caricias de lluvia pueblan la acera,
Se marcharon las flores de los valles,
Oculta queda la vieja primavera.
El sol veraneante se fue a su casa,
La flor de los vientos vino de nuevo,
Con las hojas caídas el tiempo pasa,
Suéter y gabán ahora yo llevo.
Escarcha y ocre puebla el día,
Un abrazo de sepia tiñe el camino,
Está otra vez la mañana fría,
Se acabó ya el calor vespertino.
Dios reemplaza su paleta de colores,
Tonos más grises pueblan el horizonte,
Trae el viento nuevos olores
Con los que puebla la ciudad y el monte.
Brisa arisca, vendaval destartalado,
La rosa de los vientos compone otras canciones,
Un destello de sol al pueblo ha llegado
Y ha calentado mil corazones.
POEMAS MALDITOS
Más de mil poemas he escrito
En los que dejé mi vida,
Triste gloria no conocida,
Triste, oculto, olvidado grito.
Poeticé para que me leyesen,
Horas insomnes a la búsqueda de un verso,
Mi sentir está entre las líneas inmerso
Y dejé que las musas me poseyesen.
Palabras tras de palabras que fueron sueño,
Figuras tras de retórica que son anhelo,
Y hasta conté las sílabas con celo,
Y dejé en cada verso mi empeño.
Inútiles horas que fueron baldías,
Tesón y constancia que a nadie importan,
Versos oscuros en mil noches frías
Que a ser leídos por alguien exhortan.
Letras, sílabas, palabras tras de una voz,
Un corazón que entre estrofas llora,
Y entre sus líneas mi sentir mora,
De casamientos con mi musa el arroz.
SOMBRAS DESGARRADAS
Sombras desgarradas por mil voces,
Voces anónimas de un helado ayer,
Mil veces quise y pude ser,
Recorriendo del destino los roces.
Sombras gastadas por quimeras encharcadas de hiel,
Mil historias engendradas que nunca existieron,
Y fui para mi palabra fiel,
Pero las voces en mí murieron.
Pesadillas agónicas poblaban mi mente,
Engendros de verdad que quisieran vivir,
Pero mi conciencia de la palabra estaba ausente
Y no quería ni entre versos existir.
Lluvias de rimas intentaban aflorar,
Destinos esperanzados que querían dejarse oír,
Mas mi corazón ya no sabía amar,
Sólo buscaba hacía el olvido partir.
Cadencias sin nombre que nunca existieron,
Lugares de mi memoria que murieron,
Luces de mi conciencia que fueron sombra,
Brotes de mi ser que huyeron de mi obra.
© Miguel de Asén