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La espera del tiempo se hace tormento,
pesadez del aire a cada segundo,
desazón del agonizar rotundo,
de la entraña transformada en evento.
Pena la confusión del pensamiento
del ser que espera la furia del mundo,
dolor oculto tras sueño profundo,
desazón que rasga así el sentimeiento.
Encendido el fuego del destino,
quebrada ya por el sentir la historia,
cubierta por del tiempo el desatino.
Millares son del ser ansias de gloria,
distintas sendas del azar divino,
cuando sólo el vivir ya es victoria.
Un fuego de amor en la entraña prende,
el recuerdo de la amada evoca,
Un deseo que hasta el alma trastoca,
un renacer a vivir que sorprende.
El hombre a ese anhelo su esencia vende,
sueño es que deja su mirada loca,
querer besar de nuevo esa boca,
la vida con su falta no comprende.
Despertar entre sábanas vacías,
ante tu ausencia la sentir mutilado,
inmerso en de pasión penas umbrías.
¿Tras de mi partida que de mí ha quedado?
Solo en nocturno ocaso de los dias,
el ser en soledad arrinconado.
A Susana, Brigite y Betina
... por existir
He bailado mirando a las luces,
a mi lado bailando tres cruces,
una italiana, una holandesa, una austrica,
cara gitana, casi princesa, impresionante jaca,
yo seguía ignorando a esas mujeres,
y sentía pensando en sus placeres.
No me gustan los juegos ni las humillaciones,
ni los ruegos en las canciones,
ayer os invitaba a bailar,
mi ser flotaba por vuestro lugar,
hoy no quiero vuestro nectar o su mal,
soy el suero de un ancestro reardental,
pero aguanto el alma fría,
espero sin espanto, con calma. otro dia,
tal vez mañana no estaras umbría
o tu tez sin saña frotaras junto a la mía.
Pelirroja, rubia o morena,
quien escoja, si no disturbia, serca mi nena.
Regordetes por migas amigables,
no sé, quiza estarían mejor fritos.
En verano horas de comida estables,
no dejan dormir siesta con sus gritos.
Tienen picos y garras como sables,
vamos a darles pan, !animalitos!
para que no se les crucen los cables
y nos piquen aún más que los mosquitos.
Son pájaros de Hitchkok piscineros
disfrazados de cándidos gorriones.
Tienen sed de muerte los puñeteros,
mira qué boquitas de tiburones,
nos reparten picotazos certeros,
estoy de ellos hasta los cojones.
Aspavientos de pelo y rebolera,
profusa grima y carita de asco,
en la cama tal vez sea una fiera
o tal vez un descomunal fiasco.
Tenerla sería una quimera
pero presiento llevarme un chasco.
Se las da de reina, de dama austera,
intento hablarle y voy y me atasco.
Gran donaire y escultural figura,
nadie osa acercársele ni un paso,
parece una diosa, una vestal pura.
Es como una ninfa de Garcilaso,
mas su altivez se torna en amargura;
y sigue sola después del ocaso.
Alberga en su ser más de mil cervezas
como un orondo odre protuberante,
salsas con panes de ella causante,
crece como hidra de mil cabezas.
Hizo en festines y bodas proezas
para aumentar su inmensidad turgente,
gula desaforada de la mente,
avidez de bollos y otras lindezas.
Grasa y pasta motivan su pecado,
hombre prolongación de una barriga
que más de tres asientos ha ocupado.
Oh vientre que en mondongos se prodiga,
¿es que no estas ya de comer saciado?
Venga, olvídate ya de tanta miga.
© Miguel de Asén