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Castigadas luces fueron frío,
germinadas cruces que son vacío,
conciencias despiertas como señuelos,
inmanencias abiertas que forjan cielos.
Quisiera en mi sueño ser armonía,
pudiera en mi empeño vivir poesía,
o tan sólo cometa herrante,
no, sólo poeta viajante.
Y mil centellas espera el sino,
tras sus huellas mora mi destino.
Bocas torcidas recitando versos,
otras vidas esperando inmersos.
Mil veredas caminar quisiera
como sedas que al brotar vertiera.
Tornar severos despertares,
forjar desde fieros lugares
la flor de la conciencia mía,
el amor, la inconsistencia, mi poesía,
inundar con ella el viento,
incrustar la huella de mi lamento.
Voces baldías que nadie quiere,
luces frías con las que muere
un poco mi interno fuero.
Trastoco, inverno, muero,
lanzo de nuevo mi canto,
avanzo, requiebro, y es llanto,
y es melodía anónima,
y es poesía seudónima.
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Vencer mi sufrimiento de poetizar
El verso gastado, herido,
universo quebrado, huído,
fingiendo volar, a veces,
queriendo plasmar, con creces,
el entresijo sensible del ser,
hijo posible que hacer
de canción, de voz enamorada,
de razón, como hoz gastada,
que recorta la agonía,
que conforta mi poesía,
que aporta aire al alma mía,
que me acorta y me quema aunque fría.
Y quisiera parecer viento,
y fingiera vencer mi sufrimiento.
Vendo solidaridad,
¿quién me quiere comprar?
Hablo de ententes cordiales
entre mil ciudades.
Hablo de paz y justicia,
y de menos codicia.
Hablo de empeñas comunes,
de sueños impunes.
Hablo de abrazo fraternal
y no de lazo animal.
Hablo de reflexión conjunta
y no de sinrazón junta.
Hablo de hermandad de ideales,
de igualdad y de iguales.
Hablo de desarme y paz,
de quedarme con la verdad.
Hablo de hambre aborrecida
del hombre sin salida.
Vendo solidaridad,
¿quién me quiere comprar?
El diálogo y la unidad
es gran meta en verdad.
¿qué más queremos ganar
sino nuestra integridad?
Cuando me llegue la hora
de abandorar este mundo
no quiero llevar equipaje,
sólo un alma limpia y en paz.
Aquel que oro atesora
será el rico del cementerio,
dejará aquí su avaricia,
sus tierras, sus muchas propiedades.
Yo quisiera dejar mi amor
y mi recuerdo en mis amigos,
tal vez mis humildes obras
como testigo de que existí.
¿Qué importa nada si sólo queda la nada?
Yo concibo la esperanza
de con el alma transpasar
a otro mejor lugar,
donde feliz reposar
y de la paz gozar.
Si todo fuera quimera,
¿qué sentido tiene entonces,
la magia de la primavera,
el amor de los humanos,
la razón, la conciencia,
reflejo de la omnipresencia?
Diálogo entre los pueblos,
hermandad entre las razas,
y dejarse de corazas,
y no jugar sólo a ganar bazas.
Diálogo entre los pueblos,
sin oprimir al inocente,
sin empeñar nuestro presente,
buscando la cordiale entiente.
Diálogo entre los pueblos,
tratados internacionales,
conjunción de intelectuales,
todos juntos, como iguales.
Diálogo entre los pueblos,
que se acabe la avaricia,
que la muerte no sea noticia,
que una común ilusión se inicia.
Diálogo entre los pueblos,
finalizaron de la fuerza las amenazas,
un común corazón se siente,
vetados están los males,
ya nada el dinero vicia.
© Miguel de Asén