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Me gasté medio sueldo en papeletas
y me tocó un reintegro miserable,
la lotería es algo deleznable,
pero más si te tocan cien pesetas.
Mandan felicitaciones escuetas
en christmas de diseño abobinable,
una cena de empresa detestable
me costó cuarenta y cinco mil netas.
Nochebuena con cólico nefrítico,
en Navidad mis primos de visita,
que por poco me dejan paralítico.
El 28 la absurda bromita;
fin de año: me siento del paleolítico,
y en Reyes me trajeron antracita.
Polvorones, roscón y peladillas,
en la puerta histéricos villancicos,
de nuevo "el gordo" no nos hizo ricos,
me sentó como un palo en las costillas.
En San Silvestre maratón de millas
y varios meñiscos hechos añicos,
fiestas de año nuevo llenas de chicos
y el árbol de Navidad hecho astillas.
Turrones de sabor incoherente
y zambombas sonando con estruendo,
acabo en un estado deprimente.
Este belén se está descomponiendo,
San José fue robado alegremente,
los Reyes Magos salieron corriendo.
Sola, nocturna la foranea afrenta,
circunloquios, desazones altivas,
la acritud de las hieles expresivas,
la tristeza que al ser atormenta.
Entraña que con llanto se alimenta,
lágrima de esencias sensitivas,
pozo en el que están penas cautivas,
la espina que la angustia fundamenta.
Mil dolores constituyen un sino,
mil golpes desgarran una herida,
mil barreras obastruyen un camino.
Chamán etéreo, del corazón druida,
ante el morir del alma sin destino,
esperanza como única salida.
Confundido en el recuerdo el vivir,
cercenada por fracaso la vida,
su esencia en desaliento recogida,
el sino ocupado en el existir.
Queriendo ya del olvido salir,
cuando la gloria en la moda anida,
¿si la musa del talento no cuida,
quién sabe así el éxito preseguir?
Mil dias se intuyen en un verso,
mil ansias ya enarbolan un poema,
el anhelo en la estrofa está inmerso.
Una furia de amor al hombre quema,
una desazón que deja al ser terso,
un sentir que es del corazón la gema.
Engendrar, brotar, de nacer intento,
emanar, fluir, y así renacer,
y que exista el ser antes de yacer,
y que surja el ser siendo aun evento.
Yo he nacido y renacer aun siento,
pues mi entraña aun quiere amanecer,
siento otra vez la vida acontecer
oculta en mi ser a cada momento.
Senda que es de mi dicha el origen,
pues mi alma no quiere más rotar,
los sueños al fin su camino eligen.
Harto ya de la lámpara frotar,
tras de ilusiones que su rumbo erigen,
yo sabré mi destino encontrar.
Es sombra el recuerdo que atesora,
la mañana triste, el fugaz destino,
el amargo tropezar de un camino,
el dolor del alma que así llora.
Sólo la hiel ante la pena aflora,
queda sin nombre el abrazo ladino,
cuando el querer se convirte en espino,
cuando el alma sólo dicha atesora.
¿Qué será del hombre sin el amparo
de la flor temprana de la mañana?
¿Qué será si sólo el tormento es claro,
si la muerte aún tardía es temprana,
si sin luz se quedó del alma el faro,
si al vivir no existe senda llana?
© Miguel de Asén