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 Ciudad
Blasfema, esquemática, escoriosa, metálica,
petrolífera, en mi torpeza me apunta con sus codos esquinosos, con el
engranaje del alma y la piel de polvoroso caucho, mundo de chatarra, de
traperíos y restos de herrumbrosas palabras, zumbantes
máquinas y rancios eructos
de periódicos, mundo de perfiles
exactos y
caras de
empacadores
de asuntos urgentes.
Grisácea, con sus grisáceas muchedumbres
sin pelirrojos, mucho trabajas, sudada con aceite de máquina.
Soy
tu noúmeno pero del
antebrazo borro el número, hacia los dibujados suburbios de la infancia,
escapando por el sendero, sin hollar la
avenida, para que de las adultas
asfixias no muera el insignificante ovillo, que desconozco por qué vive en
el
alma:
Aquel
caracol
que
va
por el sol.
Estimado director: Yo
sólo le envié el poema Ciudad, la poeta es Anfisa Osinnik yo vendo autos y
bienes raices. Miguel Andrade Huerta
Estimado Miguel: Coloqué
su mensaje aquí porque me hizo reir mucho el final. Saludos cordiales,
Nicolás Gasparotto. Director Mondo Kronhela Literatura |