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 Hogar
natalicio
En
algún lugar haber nacido, en
algún lugar haber visto la luz por
vez primera, y haberlo olvidado, y
recorrer después serranías, recorrer
praderas, pampas, desiertos, mesetas,
valles, desfiladeros, cruzar
océanos, fondeaderos, islas,
golfos, archipiélagos,
sólo
por volver a verte, lugar, hogar
natalicio, donde la luz tocó
por vez primera mi retina dándome
la bienvenida en este mundo.
En
algún lugar mi vagido estremeció
por la prinera vez el
aire, la atmósfera, el vacío, en
algún lugar prorrumpí en llanto, y
dejó su impronta mi gemido estremeciéndose
en el espacio.
A
ese lugar han de regresar mis
pasos cansados al atardecer después
de buscar por toda la tierra, y
han de volver a reconocer el
terruño, la atmósfera, su gente, los
ruidos irreproducibles de la mar.
 Volver
a sonreir
Amor
volver a sonreir, amor
levantarnos del sueño, dispuestos a
continuar el vivir, aunque
el dolor su raíz de
signo funesto.
Grave
el graznar de los cuervos, triste
la noche sin fin, y
el morir de
los pájaros en vuelo hacia
el país de los sueños del
alba carmesí.
Pero
tú, amor, nunca morir, tú
la que aliento de fuego, extinguiendo los
témpanos que el frío en
el invierno erigido frente
al hogar nuestro.
Tú
la que alegres besos floreciendo
en el jardín, sin
sentir el
graznido de los cuervos, ni
los sonidos funestos del
dolor de existir.
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