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Ya
nos ha visitado el invierno
Llevando
las almas al dulce rincón
Nutriendo
los corazones de recogimiento
Las
cumbres más elevadas
Entre
las caricias y los besos Pasan las semanas y las tierras distantes se llaman.
La
madre Rusia desde su alma siberiana Las ramas y las nubes se han unido en un abrazo de cristal y agua.
En
el jardín sembrado de transparencias dos pájaros
Una
odisea cantada, bailada y volada
De
la densa, dura, atmósfera de la blanca mañana cuatro águilas De los recovecos del aire pesado cuatro almas gritan por escapar. Dicen que ya andan celebrando la vida antes de tiempo. Con mi amor, mis músculos y mi hierro yo les abriré la puerta a la libertad. Sé que brindarles un camino es tarea ardua. Sé que ni el amor evita el trabajo brutal. Y no sé cuánto de mi vida habré de regalar. Pero seguiré desbastando hasta el primer horizonte de luz. |
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©
Agustín Bilbao
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